miércoles, 5 de julio de 2017

LA PIEL DE LA SERPIENTE poesía de LEONOR MAUVECIN (Córdoba)






Imagen: Google



”La serpiente me sedujo, y comí”
del árbol de la ciencia del Bien y del Mal
Génesis

I
Soy la piel exánime que despide la serpiente.
Ella se arrastra sigilosa entre la arena,
sólo su huella reconozco
marcada a fuego como un zigzagueante rayo.
Como el último vestigio de tormenta.
Yo soy el pelecho gastado y transparente.
Sólo una cuota más que se cobra el olvido.
II
Busqué la piel de la serpiente debajo de la piedra
y fue un puñal de obsidiana el que me atravesó el pecho
abierto y palpitante sobre el altar del templo.
Busqué el mensaje escrito en las escamas
y este había sido borrado por el tiempo.
No me resigné al ardiente desafío del desierto
con sus alucinaciones y sus espejismos.
No me resigné a la sed, a pesar de su acecho.
A pesar de que sus ojos me miraban.
A pesar que dejó su pelecho a merced del viento.
Mordí el veneno oculto en la manzana
y fue como morder la piel de la serpiente
con ella caí al fondo de cada precipicio donde habita la soledad.
Busqué la gota de agua en el vértice ignoto de la piedra
pero la secó con su piel, con su árido manto de escamas
hasta morir de sed.
III
La serpiente conserva su piel intacta, brillante y tenebrosa.
Esmeralda en el desierto, avanza indiferente.
A su paso las arenas se abren como un cuenco.
Alas de arena surcan la tarde.
Alas de arena que se pierden en el mágico embrujo del silencio.
La serpiente conserva su piel intacta.
Ella, la inevitable.
Ella, la condenada.
Ella, la que esconde la escritura de Dios sobre su cuerpo.
Ella, la de los insondables laberintos
siembra de vanos espejismos el desierto.




miércoles, 28 de junio de 2017

Poesía Nº 35 de MARIANA FINOCHIETTO (City Bell)



Imagen: AC Lebesnfreude GmbH




Ésta era la muerte,
entonces.
Este jadeo en pos del aire,
la mano que se estira
en busca de la luz.

Hay cierta belleza
en la afilada línea
que dibuja
la urgencia
en los huesos.
La muerte pule
a los cuerpos
como el mar
a las piedras.

Si se lograra,
por un instante,
despojarse
de la vanidad de la tristeza,
se podría observar
que jamás
esos ojos que se extinguen
tuvieron tanta luz.

De "La hija del pescador" - La Magdalena Editorial - 2016








domingo, 25 de junio de 2017

¿QUIÉN NO? Poesía de RAÚL FEROGLIO (Las Parejas - Santa Fe)



Imagen: Besos (3): Picasso: "Beso # 3" (1969).



¿Quién
en una vuelta del camino
no se ha sentido Judas?
¿Quién
no ha recibido la imperiosa
incuestionable exigencia del Cristo
reclamando su derecho a ser traicionado?
¿Quién
no ha soñado alguna vez
con romper todas las calles
volver a campo traviesa
hasta el sitio donde no nacimos
empezar de nuevo
solo, desde un lugar
anterior al vientre?
¿Quién no arrojó al baldío
las monedas que dicen que eran treinta?
¿Y quién no ha tenido
la soga 
en su mano
o por lo menos
en su mente?

"Sueño de agua" - Ediciones El Mono Armado - 2ª edición - 2014



jueves, 15 de junio de 2017

CLASE DE RELIGIÓN Soledad ÁLVAREZ (Santo Domingo, República Dominicana, 1950)





Imagen: Ojo - Pateando el mundo - GranadaBlogs




Dicen que Dios está en todas partes
que todo lo ve.
¿Estás en todas partes, Dios
todas las guerras el hambre viva los estómagos
embalsamados
el ojo inmenso
de cíclope insomne de Dios, lo ve?

La sangre en la cisura brutal del estupro
el puñal del asesino la ferocidad del malestar
¿y no se espanta Dios no llora no toma partido
la eternidad imperturbable?
Lo nimio también lo ve Dios.

La araña tejiendo el hilo de seda para la presa
la hormiga en busca del alimento

¿también a mí me mira cuando me miro desnuda
frente al espejo
cuando me peino fumo a escondidas quiero matar
y me avergüenzo?
Perdí la virginidad bajo la mirada de Dios.

El gran voyeur.



Poesía (S / T) de Laura GARCÍA DEL CASTAÑO (Córdoba)




Imagen: NarrativaBreve.com - blogger. 
Velatorio, de Piquico. Óleo sobre tabla. 95 x 65. Fuente de la imagen





Esta sala es una isla
Cada hombre que llega un oleaje
y trae espanto
todo es magnético
tiende a ceder, se precipita
Peces siniestros aguardan
ver su bocado
los veo jurar, maldecir, apiadarse
repartirse las vísceras del padre
vigilar un botín
beber un sorbito de su propia extinción
salpicar al que llega
Hay una entrada inmoral, televisiva
Ciegos cruzan llevando un clavel
todopoderosos con rabia
entumecidos en andas
creyentes sin pulso
pastores afónicos niños con el estómago revuelto
piden un médico, piden wifi, piden aliento
preguntan hasta cuándo
Alguien tose, palidece, se extravía
se quita las pelusas del saco
espía el fútbol
otro fija su mirada en el parqué
cae al agua hipnótica de la negación
Se desencadena una pelea por un ramo
se empantana el auto del sobrino
Se corrobora el ausente, se lo arroja
al fuego de la destrucción
Hay un cínico intercambio de vanalidad
-Ignacio cambió la voz
-ampliamos el living
-jamás recibiste la postal de Beijing
-granizó cerca de casa
Se reparten la desdicha
Los mortificados deambulan,
los machos hombrean la rabia,
las mujeres reparten café
los neuróticos llevan y traen parientes
Gatillan palabras o se las tragan
Tienen chistes, odio y equipaje
Como animales constipados dormitan esparcidos
de vez en cuando abren un ojo,
ponen una patita en otro pecho
se cubren de la fría acusación
trepan la montaña del remordimiento
hunden los talones en el barro del consuelo
entregan envuelto un dinero,
compran yogurt
giran llaves, piden saldos,
cómo fue, cuándo fue, dónde estuve?
una colilla apagada se levanta y se vuelve a encender
una y otra vez, una y otra vez se renueva el sentido,
una y otra vez vuelan en círculos
alrededor de un tigre que bosteza



jueves, 8 de junio de 2017

Poesía S/T de Susana SLEDNEW (Eduardo Castex)





Imagen: Maria Jeunehomme Borges




Nunca entendí
la geografía de la muerte
Dicen que el día está marcado
y yo imagino
a la parca escrutando
sobre el mapa de los días
agujereando con señales invisibles
aquí y allá
la preciosa magia de los vivos.
Es duro este tema
pero me pongo a pensar
¿está marcado?
o hay alguien aquí
que en toda su soberbia
olvida ignora evita
escapa ofende
abandona descuida
sigue su confort
salva su muerte
de la muerte







martes, 6 de junio de 2017

Poesía de Dolores ETCHECOPAR (Buenos Aires)



Imagen: www.art-roman-conques.fr



cuando trago saliva
trago la sustancia que me hiere
trago a mi madre y a mi padre
trago los horrores del mundo
el silencio de los vivos
trago el consuelo del aire
el esplendor y la sombra del corazón
lleva tiempo y miedo la cura de los árboles
que detienen un infierno con las hojas
lleva tiempo y miedo ir con las ovejas al llano
donde se pierden los Pastores
mientras en un filo del mundo peligra el hilo
que nos une las almas
y sin devoción se muere el canto inexplicable
a oscuras lengua mía qué harás dime qué harás
con esta piedra
con esta luz

de El cielo una sola vez (hilos editora 2016)